Cuando la salud hay que atenderla con preocupacion por nuestra gente, Profesionales Hospital Los Vilos llegan con atención a Caleta San Pedro.
Entre anzuelos, redes y madrugadas interminables, la salud pública cambió de rumbo este martes 12 de agosto. Por unas horas, el Hospital San Pedro dejó sus cuatro paredes para embarcarse en una misión profundamente humana: cuidar el bienestar de quienes sacrifican su tiempo en altamar para llevar el sustento a las mesas.

El mar no espera y la marea no avisa. Para los hombres y mujeres que viven de la pesca artesanal, la vida se mide al ritmo de extensas jornadas bajo el sol y frías madrugadas. En esa rutina incansable, cuidar de uno mismo suele quedar siempre para después. Las largas filas, los horarios rígidos de los centros asistenciales y la necesidad de estar en el agua se convierten en barreras invisibles que alejan a los pescadores de sus controles médicos.
Pero esta semana la historia fue diferente. Con las gaviotas como testigos y el sonido constante de las olas de fondo, la Caleta San Pedro se transformó en un refugio de esperanza.
Hasta allí llegó el equipo del Sector Azul del Hospital San Pedro de Los Vilos. No fue una visita casual; fue el fruto de un trabajo coordinado mano a mano con los gremios locales, bajo el pulso del Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS), una iniciativa que busca romper esquemas para salir al encuentro de las familias.
Entre las 08:30 y las 12:00 horas, el muelle cambió su estampa habitual. Médicos, enfermeros, kinesiólogos, nutricionistas, matronas, dentistas y personal de admisión montaron un consultorio improvisado pero cálido a pie de muelle. No solo participan socios y sociedades de la organización local, sino también pescadores provenientes de otros sectores y hasta representantes de la Policía Marítima.
Las cifras hablan por sí solas, pero detrás de cada número hay una historia de alivio: 124 prestaciones médicas entregadas en apenas unas horas. Se realizaron 20 atenciones médicas, 18 dentales, 15 tomas de muestras, 14 de kinesiología, 14 nutricionales, además de pruebas rápidas de VIH, controles de presión arterial, matronería y vitales consejerías de salud mental.
“ El Modelo de Atención Integral de Salud busca acercar la salud a las familias ”, relata con emoción Anabel Cortés, asistente social y jefa del Sector Azul del Hospital San Pedro. » Sabemos que, por sus horarios de trabajo, a muchos pescadores les es casi imposible acercarse al hospital. La idea es movernos nosotros, estar ahí, y construir un puente directo con sus organizaciones «.
El impacto de la jornada se reflejó en los rostros aliviados de quienes accedieron a las atenciones. Daniel Cabezas, un curtido pescador artesanal de la caleta de Chigualoco, lo resume sin rodeos, con esa sinceridad noble que da el mar, » Uno como pescador es bien flojo para estar al día con su salud y para ir al hospital. Aquí está todo a la mano. A mí me atendieron como rey y espero que se siga haciendo «.
En la misma orilla, Juan Marco Almendra, de la Caleta San Pedro, respiraba tranquilo tras conocer sus resultados. Para él, estas instancias son verdaderos salvavidas invisibles, » mucha gente no sabe cómo anda su presión o su salud en general. Gracias a Dios a mí me encontraron bien, y la atención ha sido súper buena «.
Esta cruzada de amor por la comunidad no es un hecho aislado. Desde el establecimiento de salud explican que estas jornadas suelen replicarse en juntas de vecinos y distintos espacios comunitarios. Por ello, dejaron abierta la invitación a dirigentes sociales y gremiales para coordinar nuevas salidas a terreno, demostrando que cuando la salud pública se pone las botas y sale a la cancha, es capaz de tocar los corazones y cambiar, literalmente, el rumbo de una vida.
Hoy, gracias a este operativo, los pescadores de Los Vilos no solo volvieron al mar con sus redes llenas, sino con la certeza invaluable de que su salud también importa.
.




